sábado, 24 de enero de 2009

CALENDARIO 2009















Einar Goyo Ponte
¡Bienvenidos a 2009! Año de decisiones, responsabilidades y citas con la historia. También para la música se trata de una fecha importante. Varios compositores universales encuentran efemérides centenarias en su transcurso. Esta primera crónica del año intenta hacer un recuento de esos aniversarios.


Paseando por el calendario, encontramos que el primero de ellos cae el 25 de los corrientes, cuando la ópera Elektra, de Richard Strauss, sobre un espléndido libreto de Hugo Von Hoffmanstahl, basado en Sófocles, cumpla 100 años. Suele decirse que el compositor sintió que con esta obra había llegado al límite de la tonalidad, y que excedido por su propio hallazgo, decidió volver a las más mansas aguas de un neoclasicismo, que sentimos en óperas como Der Rosenkavalier. Les cuelgo una de las declamaciones del personaje de Chrysothemis, hermana de la protagonista, en la voz de la soprano norteamericana Deborah Voigt, con la orquesta de la Radio Bávara, dirigida por Richard Armstrong.



Ich kann nicht sitzen, escena de Chrysothemis (Electra -Richard Strauss) - Deborah Voigt


De no ser por otros aniversarios, 2009 debería ser el año Mendelssohn, pues el 3 de febrero se cumple el centenario del nacimiento de este músico alemán, de breve vida y obras de fecunda fantasía, como sus tres últimas sinfonías, su música de cámara y la partitura incidental para el Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. De esta última les colgamos aquí el fantástico Scherzo, en versión de la Orquesta Sinfónica de Boston bajo la dirección de Seiji Ozawa.



02 A Midsummer Nights Dream, incidental music, Op. 61- Scherzo No 1.wma - Orquesta Sinfónica de Boston. Dir. Seiji Ozawa


Tres días más tarde son los 50 años del estreno de La voz humana, de Francis Poulenc, con texto de Jean Cocteau, ópera unipersonal y de un solo acto. El 17 soplamos las velitas del 150 aniversario del estreno de una de las óperas más apasionadas de Giuseppe Verdi: Un ballo in maschera (Un baile de máscaras), insignia de los últimos años de Luciano Pavarotti. Sin embargo, aquí les he colgado el aria del Acto I del barítono, en la voz de Renato Bruson.



Alla vita che tarride, de Un Ballo in maschera, de G. Verdi - Renato Bruson, Orq. Filarmónica Nacional. Dir. Georg Solti





Otra célebre obra maestra lírica llega a su sesquicentenario el 19 de marzo: Fausto, del francés Charles Gounod, de gran lucimiento para un tenor, una soprano y un bajo, en el rol de Mefistófeles. Precisamente de este personaje colgamos su aria del Acto II, con una de las voces de bajo más hermosas y tersas de toda la historia, la de Nicolai Ghiaurov, en vivo desde Tokio en 1973.




Le veau dor. Acto I, Aria de Mephistopheles - Nicolai Ghiaurov. Orq. y Coro de la NHK de Tokio











Este podría ser también el año Haendel, por conmemorarse el 14 de abril, los 250 años de su muerte. Así que el autor del Mesías, y quizás el de óperas barrocas más cantado hoy verá impulsada su magna obra este año. Aquí les cuelgo el famoso Hornpipe, de la Suite de la Música del agua, en versión filológica de Simon Preston.




12 Hornpipe, de la Música del Agua de G. F. Haendel - Orq. de Cámara del Concertgebouw de Amsterdam. Dir. Simon Preston

Mayo 18 es el centenario de la muerte de Isaac Albéniz, compositor español de gran música para piano y guitarra. Aquí lo recordamos junto a nuestro pianista prematuramente fallecido, Carlos Duarte, interpretando “El Albaicín”, de la suite Iberia .



02 El Albacin-Albeniz.wma - Carlos Duarte







Y la otra gran letra H que se conmemora es la de Joseph Haydn, llamado padre de la sinfonía y del cuarteto de cámara, quien muriera el 31 de mayo de 1809. Aquí escuchamos el hermoso “Poco adagio”, del Cuarteto No. 3 Op. 76, llamado Emperador, por incluir el tema del himno imperial de Austria, que es el que aquí se oye.




11 POCO ADAGIO, CANTABILE.wma - Cuarteto Gaspar da Saló




El almanaque musical nos impulsa hasta el 10 de septiembre cuando Inglaterra seguramente se vestirá de gala para el cuatricentenario del natalicio de uno de sus más insignes compositores: Henry Purcell, cuya obra vocal, religiosa y profana está siendo redescubierta desde hace unos 30 años. De su célebre ópera Dido & Aeneas, una de mis arias favoritas de toda la ópera, el Lamento de Dido.







El 7 de octubre se cumplen 50 años de la muerte del tenor favorito del cine: Mario Lanza, quien popularizara una muy hollywoodense versión de la vida de Enrico Caruso, y llevara la ópera a grandes públicos, cuarenta años antes del boom de Los tres tenores. Lo recordaremos al lado de Frances Yeend, cantando el duo de amor de la Madama Butterfly, de Puccini.




El 17 de noviembre, Latinoamérica recuerda la muerte, en 1959, de uno de sus más grandes valores: el brasileño Heitor Villa-Lobos, creador de sus Bachianas, sus maravillosos choros, e infinidad de canciones. En su propia interpretación, y el auxilio de la Orquesta de la Radiodifusión Francesa, escuchamos el Preludio de sus Bachianas Brasileiras No. 4, grabada en 1957.



Bachianas Brasileiras No.4: Prelude (H. Villa-Lobos) - Orquesta de la Radio Francesa. Dir. Heitor Villa-Lobos




En el campo de la música popular destacan los centenarios de Carmen Miranda (febrero), el tenor mexicano Tito Guízar (abril), y del decano del danzón cubano, Barbarito Diez (diciembre). También hace 50 años nos dejó el cuerpo, más no la voz de Billie Holiday, de las más célebres cantantes de blues del siglo XX. Les cuelgo de la primera “Ella diz que tem”, del cubano su gentil “Una rosa de Francia”, y de la Holiday, su célebre “My man”.



01 Ella Diz Que Tem.wma - Carmen Miranda








También es el centenario de la compositora, investigadora y folklorista argentino-venezolana Isabel Aretz, y cumplirá 90 años el maestro Inocente Carreño, con cuya Margariteña, dirigida por Dudamel, cerramos esta crónica.





02 Margaritena. Inocente Carreñowma - Sinfónica Simon Bolívar. Gustavo Dudamel

sábado, 17 de enero de 2009

DICIEMBRE Reservato


Einar Goyo Ponte


Vamos ya acostumbrándonos a las visitas decembrinas de Sandrah Silvio y su grupo Música Reservata. Al parecer, cada temporada navideña, la cantante y musicóloga, residente en Europa, toma unas vacaciones para reencontrarse con su país, familia, amigos y público, al tiempo que nos ofrece una nueva aventura de su trabajo investigativo y de su repertorio.
Esta vez le tocó el turno al compositor francés Marc Antoine Charpentier (1643-1704), cuya obra más conocida es el Te Deum, con un preludio utilizado por spots de televisión y musicalizadores de medios abundantemente. Como en otras ocasiones, Silvio y su agrupación se adentran en una época remota cronológica y culturalmente, con esos pasión y sentido de asunción tan notables e imaginativos, que los llevan, no sólo a interpretar una música sino a recrear una atmósfera, casi a inventarla, para nosotros, imbuidos de modernidad y de las porfías de la identidad cultural. Es ese celo, lo que más me emociona del trabajo de Música Reservata. Cuando escuchamos sus presentaciones sentimos que personifican la época, el talante, una suerte de imaginario intangible, de aquello que están interpretando.
Por eso me contrastó desfavorablemente la blanca y fuertemente iluminada austeridad de la Iglesia Luterana de La Castellana como marco para este concierto, que solicitaba, casi a gritos, un decorado más cercano a bóvedas, columnas, luces de velas, más católicas penumbras y vitrales, como el de las iglesias de París, de donde proviene la música que se ejecutó el pasado fin de semana.
Eran obras compuestas por Charpentier para el Convento de Port Royal y sus religiosas ejecutantes y cantantes de alto calibre. Abrieron con una muy estilística Ouverture pour l’eglise, con escueto pero acoplado ensemble instrumental, y el himno Veni Creator Spiritus, que vertió sobre la audiencia, desde el balcón del coro los bellos timbres de las cantantes de la agrupación.
Siguieron con la hermosa Misa de Port Royal, a una sola voz y continuo, con líneas adornadas que las cantantes debían hacer al unísono, con especial énfasis en el O Salutaris Hostia, de envolventes staccati, y el Domine Salvum final, que inserta una leve polifonía.
Claudia Galavis interpretó luego, acompañada por el ensamble instrumental el cíclico Salve Regina para los Jesuitas, con acertada sensibilidad; de inmediato el grupo de siete voces femeninas emprendieron el Dixit Dominus, con la misma elegancia de la Misa. A continuación Sandrah Silvio se reservó como solista el fragmento más hermoso del programa: el Magdalena Lugens, o Lamento de la Magdalena, escrito con bellas líneas extáticas, y donde el timbre luminoso de la cantante dio sus más brillantes frutos, acompañada del ensemble musical de mordente intensidad formado por los violines de Boris Paredes y Rafael Font, la viola da gamba de María Carolina Concha y la experiencia de Rubén Guzmán en el órgano.
Sólo me extrañó la dicción afrancesada de los textos en latín. ¿Será una arcana curiosidad estilística o un extracultismo anti-idiomático? Un granado Magnificat, que sin embargo ya denotó la insistencia en un mismo y limitado espectro armónico charpentierano, cerró con exquisitez el concierto.

viernes, 9 de enero de 2009

CUARTETO CON PIANO INCONCLUSO


Einar Goyo Ponte


Clara Rodríguez es una de nuestras más eximias pianistas. Desde hace años reside en Londres, a la que ha hecho centro de una importante carrera internacional, la cual la ha llevado a grabar unos cuantos Cds, a dictar clases en el Royal College of Music, y a estrenar varias importantes obras de compositores venezolanos como Federico Ruiz, Juan Carlos Nuñez y a recuperar tesoros pianísticos de Teresa Carreño, entre otros trabajos.


El Cuarteto es la agrupación que acuñó el formato camerístico para tocar la música venezolana, con dos dúos de nuestros mejores instrumentistas: los hermanos Naranjo y los Estevez. Han incursionado en diversos formatos de experimentación, con orquesta sinfónica, con corales, solistas vocales, siempre en una excelencia casi imbatible.


Ambos se unieron en 2004, en Londres, y en 2007 en Caracas, y este nuevo Cd El cuarteto con Clara Rodríguez, es el resultado último de la experiencia. Está grabado en vivo desde la Sala José Felix Ribas del TTC, en uno de los conciertos del año pasado. Buen sonido, buena atmósfera, excelentes músicos: sensación de disco inconcluso.


Cuando esto ocurre, casi siempre la primera falla reside en el repertorio: ambos tocan por separados piezas de su acervo, mezcladas con aquellas donde reúnen talentos, pero el problema no está allí sino en el balance del mismo, en el sentido de la gradación y el efecto. Los solos de ella (aunque con las cuerdas del grupo) son el joropo Aliseo y el vals Tu presencia, de Federico Ruiz, una de las revelaciones del disco; la Serenata, de Pérez Díaz; el bello vals Noche de luna en Altamira, de María Luisa Escobar, otro delicado momento, y El cumaco de San Juan, de Pacheco. Es música bellamente concertada. Ellos, por su parte se decantan por El morrocoy azul, de Rodríguez y Quiéres contar mis estrellas?, de Miguel Delgado Estevez, dos de sus éxitos más solicitados, y de los cuales repiten su maestría ejecutoria. ¿Qué ocurre cuando tocan todos juntos? Quizás demasiada contención.


Acaso esperábamos, contagiados del virtuosismo habitual de nuestros ensambles, chispas, vértigos, superescalas, solos deslumbrantes, finales de ahogo. En vez, hay un hacer pausado, íntimo, sabroso, pero doméstico, como de reunión de buenos amigos, no de “duelo de titanes”. Quizás ayuda a esta impresión la escasa presencia de piezas más explosivas. Ni quirpas ni pajarillos: muchos valses, canciones, bambucos y danzas zulianas, todas ellas exquisitas como las versiones de Mañanita pueblerina, de Inocente Carreño o la Viajera del río, de Yánez, pero que no conducen a ningún climax, y no porque sea indispensable el ritmo llanero para animar un disco de música venezolana, por fortuna nuestra paleta musical es bien variada, sino porque la vena por la que demora la prestación total se hace monocorde, tanto en variedad musical como en riesgo y audacia interpretativa. Así, parece que siempre estamos a la mitad del disco. Ni siquiera en El diablo suelto con Alacrán (Fernández-Acosta), donde en realidad ni pianista ni grupo comparten felices cimas. Las tres lentas piezas finales del Cd, lo diluyen, no lo elevan, pues desde Pueblos tristes (el track 9 del cd) hasta este lejano 15 de Maracaibo en la noche, no se vuelven a mover las semicorcheas.


Son también inexplicables los arreglos que obligan a la pianista Rodríguez a desaparecer mientras toca El cuarteto, para volver sobre las melodías sin mayor variación ni expansión, como una invitada más bien encorsetada. Un disco de momentos altísimos, pero inconcluso.


Un extracto del disco se puede oír a continuación. Es la Mañanita pueblerina, de Inocente Carreño, uno de los mejores momentos de la grabación.



Mañanita pueblerina.wma - Clara Rodríguez y El Cuarteto

lunes, 29 de diciembre de 2008

PARA REGALAR EN NAVIDAD



Einar Goyo Ponte

Nuestros comerciantes de bienes culturales (libros, discos, arte, etc.) se las ingenian para seguir ofreciendo a nuestro atribulado consumidor-ciudadano cierta vitrina actualizada, por encima de los cercos del control de cambios y de las atrabiliarias leyes que pretenden regular la edición, distribución, importación de estos productos, primeras causantes de la indeseada escasez y del pernicioso y casi humillante atraso del surtido y la oferta. Más aún cuando se amenaza con nuevas restricciones hasta para la libre salida del país.

Así que para estas fechas decembrinas aún es posible encontrar en nuestras tiendas caraqueñas algunas prendas discográficas que bien pueden acampar bajo los árboles de navidad como regalos especiales. Este es una suerte de inventario fruto de una ronda por la ciudad.

De Magdalena Kozena, una de las voces más solicitadas de la actualidad, y quien nos visitara el año pasado se encuentran varios recitales con el sello Archiv; el más reciente es Ah mio cor!, una antología de arias de Haendel, con la Orquesta Barroca de Venecia, dirigida por Andrea Marcon. Otra cantante especialista en repertorio antiguo es Viveca Genoux, de quien vimos en los anaqueles su premiado Arias for Farinelli, el repertorio del famoso castrato italiano del siglo XVII. No hay novedades de la diva Cecilia Bartoli, ni de la exquisita Renée Fleming, pero sí de la hermosa Anna Netrebko: las selecciones más brillantes de su famosa Traviata, de Salzburgo, con Rolando Villazón, en el Cd Violetta; y el DVD de su Concierto en Berlín, con el mismo Villazón y Plácido Domingo, al aire libre, en 2006, en vísperas de la final del mundial de Futbol.




En el terreno de las óperas completas, la gran mayoría de las novedades viene en el formato visual del DVD. Destacan allí un buen surtido proveniente de la colección de las óperas completas de Mozart, que el sello DECCA y el Festival de Salzburgo han puesto en marcha: en nuestras vitrinas están Idomeneo, Don Giovanni, Cosi fan tutte, Le nozze di Figaro y La flauta mágica, en modernas y atrayentes puestas en escena; también encontramos el Giulio Cesare, de Haendel, con el contratenor Andreas Scholl, desde la Opera Real Danesa, en una producción acreedora de premios, editado por Harmonia Mundi; y la espectacular presentación de Juan Diego Flórez y Patrizia Ciofi en Parma, con La fille du Regiment, de Donizetti, donde el tenor peruano bisa la crucial aria de los 9 do. Por cierto que de él todavía es posible hallar el extraordinario album Arias for Rubini del 2007. Otro Mozart en Cd es la celebrada por la crítica La clemenza di Tito, dirigida por René Jacobs, con Bernarda Fink entre los protagonistas.


En el campo de la música instrumental o sinfónica nos topamos con dos agradables sorpresas: el cellista Yo Yo Ma interpretando música de concierto de John Williams, el especialista en música de cine, y el Tangazo, de la Orquesta Filarmónica de Montreal, dirigida por Charles Dutoit, con piezas de Astor Piazzolla y el bandoneón de Daniel Binelli.






Para los operáticos profundos hay reediciones y reabastecimientos de figuras claves como María Callas, Luciano Pavarotti, Giuseppe Di Stefano, Plácido Domingo, Angela Gheorghiu, Roberto Alagna, y –no todo puede ser buenas noticias- mucho, mucho Andrea Bocelli.

A preparar lazos, envoltorios, ojos y oídos para el placer.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

JUAN DIEGO FLOREZ ESPECTACULAR



Einar Goyo Ponte




Ya en vísperas de su concierto en el Teatro Teresa Carreño, en un extraordinario esfuerzo de Producciones Piazza-Oscher, el próximo mes de febrero, comentaremos hoy aquí el más reciente disco de recital del tenor peruano Juan Diego Flórez, su Bel canto Spectacular, del sello inglés DECCA, y donde acomete, con la gallardía e insolencia que lo caracterizan, un interesante repertorio contentivo de arias y dúos de Rossini, Bellini y Donizetti, compositores en los cuales definitivamente se ha especializado.



De aquel tenor juvenil que grabara su Rossini arias, en el despuntar de una carrera que ya se perfilaba como el acrobático exhumador de óperas consideradas incantables y el estilista del fin de siglo, pasamos al tímido tentador de arias bellinianas y donizettianas, o sea el lado más romántico y contemporáneo del bel canto italiano, en un muy elegante, pero aún incipiente, Una furtiva lagrima. De allí un salto cuántico: con el Cd Arias for Rubini, que comentaramos aquí en enero, recuperando un estilo de canto que parecía desaparecido, y ahora esta confirmación de que el excelso rossiniano ya está listo para asumir los roles más dramáticos y elegíacos de los héroes líricos belcantistas, previos a la fortaleza verdiana.



Este Bel Canto Spectacular, con el apoyo de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, dirigida por el irregular Daniel Oren, aquí muy cómplice sin embargo, comienza con uno de los actuales hits del tenor peruano en los grandes teatros del orbe: el aria de los nueve “dos”, de La figlia del reggimento, de Donizetti, pero ahora en su versión italiana. En cualquier idioma es un placer oír la fresquísima solvencia con que Flórez aborda este terrible fragmento, la combinación de agudos “picados”, apenas tocados por su voz y los otros plenos, sostenidos, para cerrar con la corona larga, insolente, feliz en su emisión.



Uno de los ganchos del disco es que alterna arias y dúos con otras estrellas invitadas. El primero es el dúo final de I puritani, de Bellini, ópera a la que ha devuelto una prestancia perdida desde los tiempos de Pavarotti y Kraus, con la rusa Anna Netrebko. Es verdad que nos decepcionamos por desaprovechar la oportunidad de incluir la estrofa “Da quel di que ti mirai”, que Bonynge rescatara de la “Versión Malibrán” de esta ópera, para la histórica grabación con Sutherland y Pavarotti, y que también grabaran Beverly Sills y Nicolai Gedda, pero de que su ejecución es de primera, por la rotundidad del registro agudo y la empeñosidad del fraseo, no cabe duda. No convence demasiado, no obstante, el timbre demasiado oscuro de la Netrebko, para Elvira.

A continuación, en francés, canta el aria de Fernando, en el último acto de La favorite, de Donizetti, “Ange si pur”, con un legato impresionante, que rivaliza con la extremidad de sus notas agudas elegantemente interpoladas; del Elisir d’amore, nos presenta el dúo “Venti scudi”, con el Belcore baritonal de Mariusz Kwiecien, del que hacen una versión antológica, por el escrúpulo hacia la partitura original, la virtuosa agilidad que ambos despliegan y la rica variedad de matices que dan, sobre todo en el canto tenoril. Se ribetea este fragmento con una prestación simplemente perfecta de la celebérrima “Una furtiva lagrima”, con unas elegantísimas variaciones, ya estrenadas por Roberto Alagna en teatro, pero sin la delicadeza y refinamiento con que las hace Flórez.



Desafortunadamente es el componente femenino, el talón de Aquiles del disco, más por inadecuación tímbrica, que por solvencia vocal. Patrizia Ciofi es una grandísima cantante, actualmente dueña de las heroinas donizettianas internacionalmente, pero su voz no es muy fotogénica que digamos: se le siente seca y un poco opaca, sobre todo frente a la mediterraneidad del timbre del tenor, que es una de sus fortalezas, más aún en este registro donde tantos ilustres lo preceden. El hermoso dúo “Da quel dí che t’incontrai”, de la ópera donizettiana Linda di Chamounix, empero está cantado magistralmente. Son efectivamente dos apasionados amantes. Esa misma vehemencia inflama el aria siguiente, de la misma obra, “Se tanto in ira agl’uomini”, de sedosas modulaciones. En el dúo “Di che son reo?”, de Il viaggio a Reims, con la mezzosoprano Daniela Barcellona, lo reescuchamos en la estratosfera rossiniana, aunque ya su solvencia nos haga suponer que las notas no son tan increíbles que como le sonaban a Francisco Araiza en la grabación original, y la cantante desentona en el erizante agudo final.



Dos joyas cierran el disco: la hermosa aria “T’amo qual s’ama un angelo”, de la Lucrezia Borgia, de Donizetti, donde reitera de manera ardorosa todas sus geniales señas de identidad: la tersura y morbidez de la emisión, los juegos de claroscuros, los fraseos elegantes, llenos de inesperados rubati y suspensiones expresivas, que conectan de manera increíble con eso que hasta entonces fue simple testimonio leído en Stendhal y otros cronistas del canto del siglo XIX: el canto elegíaco, de embriagante sensualidad; y el bonus track: el dúo de Rodrigo y Otello “Ah, vieni, nel tuo sangue”, del Otello de Rossini, nada menos que con Plácido Domingo, en una muestra más de su empeño de convertirse en el cantante total. Es una delicia oírlo desafiar las coloraturas de Flórez, con el metal viril de su voz casi intacta. La potencia del agudo final del peruano es una verdadera sacudida.



Un disco verdaderamente espectacular.
Les obsequio un anticipo: "Una furtiva lagrima", con sus variaciones, tomada directamente del disco. Hagan click y disfrútenla.


05 L Elisir dAmore-Una Furtiva Lagrima.wma - Juan Diego Flórez

JUAN DIEGO FLOREZ ESPECTACULAR